25
Enero
2016
Argentina | Sindicatos | DECLARACIÓN

Atentos y vigilantes

SATIF
20160125 Terny714

Enrique Terny | Foto: Gerardo Iglesias

Tras 12 años de gobiernos kirchneristas, una coalición opositora llegó al gobierno en Argentina. El perfil del presidente Mauricio Macri permite suponer que desarrollará políticas “de derecha”, dice al fijar posición al respecto el Consejo Directivo Central del Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera (SATIF). La Rel reproduce a continuación esa declaración.
Más allá de la caracterización que cada uno puede hacer del kirchnerismo es dable pensar que para los trabajadores se puede iniciar un período de retroceso en materia de derechos y conquistas sociales.

El giro a la derecha es un proceso a escala mundial, tal como lo pueden atestiguar los trabajadores europeos, que tarde o temprano iba a llegar a Latinoamérica, como ha acontecido a lo largo de la historia.

La crisis del sistema capitalista iniciada en 2008 ha sido el disparador de una nueva ofensiva del neoliberalismo contra los derechos de los trabajadores y de los sectores sociales más vulnerables.

En Argentina, las graves dificultades por las que pasa la economía pueden servir de excusa para culpar por ellas a esos derechos y proponer su desactivación o limitación.

El poder económico y financiero generalmente extorsiona al poder político en épocas de crisis.

Debemos estar atentos y vigilantes, evitando la tentación de darle un cheque en blanco al nuevo gobierno a cambio de prebendas o beneficios para los dirigentes.

Ello no significa hacer oposición por la oposición misma, pero sí ser inflexibles cuando se trata de despojar a los trabajadores de sus conquistas sociales.

De todas maneras, debemos alegrarnos de que, por primera vez en la historia reciente, la derecha llega al gobierno democráticamente y sin apelar a los golpes militares.

Cierto es que el contexto mundial parece no dejar espacio para aventuras golpistas, pero igual es un hecho auspicioso.

En cuanto al peronismo, es claro que ha ido dividido en las recientes elecciones.

La estructura formal del Partido Justicialista, como es lógico, apoyó al candidato oficial, pero otros sectores y dirigentes se inclinaron por ofertas electorales diferentes, dentro de un amplio arco ideológico.

Habiéndose identificado la clase trabajadora argentina con el peronismo, desde su aparición en el escenario político a mediados del siglo pasado, esta fractura debe ser analizada y debatida.

Independencia y unidad
La clase obrera debe ser autónoma

La dirigencia debe hacer una urgente autocrítica. Parece ser la oportunidad para iniciar un auténtico proceso de democratización del Partido Justicialista para que sus dirigentes sean verdaderamente representativos.

El PRO de Macri, y su aliada la Unión Cívica Radical han ganado las elecciones en buena ley, pero debemos preguntarnos cuántos votos son propios y cuántos son el producto de un hartazgo hacia anterior gobierno.

Hartazgo quizás no tanto de sus políticas como de sus formas, que se canalizó a favor del candidato de la oposición.

Los funcionarios salientes y los dirigentes que apoyaron al gobierno también deberían hacer una autocrítica y abandonar la soberbia que algunos demuestran.

Y la dirigencia sindical debe analizar y meditar sobre su comportamiento durante un período histórico que permitió la atomización del movimiento obrero, con cinco centrales de trabajadores que reemplazaron a nuestra querida y gloriosa CGT.

Ello profundizó la debilidad política de la clase trabajadora, que cada vez incide menos y tiene menos presencia en la mesa de negociaciones en la que se reparten cargas y beneficios.

En lugar de correr presurosos a buscar el amparo de los nuevos funcionarios, los representantes sindicales deberemos cuestionarnos nuestra actuación en el pasado reciente.