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que será tan malo como el actual
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Que el Polo llegó para quedarse se explica porque sus aciertos le han ganado un amplio respaldo ciudadano, incluso entre quienes no tienen partido o provienen de otras banderías, pero que se identifican con sus concepciones principales.
pero no como un Estado vasallo
Y debía ser así, porque es de amplia y evidente conveniencia su propuesta de construir una convergencia nacional que pueda ganar que Colombia sí se relacione con el mundo pero no como un Estado vasallo, que proteja la producción industrial y agropecuaria nacional, incluida la del empresariado, que logre mejoras sustanciales en el nivel de vida de la Nación y que repudie la violencia para tramitar las diferencias entre los colombianos.
El nuevo Congreso será tan malo como el actual, dado el predominio de los partidos adictos a las fórmulas del Consenso de Washington que le niegan a Colombia cualquier posibilidad de resolver sus gravísimos problemas.
Y se equivoca quien piense que esa especie de unanimismo en torno a un modelo económico y social inicuo, construido además a punta de mentiras y corruptelas, legitima políticamente lo ilegítimo y mantendrá al país anestesiado para siempre.
de la República
Con estas elecciones empezó en firme la campaña por la Presidencia, que se inicia con un muy mediocre respaldo a la reelección de Santos, con los restantes candidatos en condiciones de empate técnico y con una porción determinante de los ciudadanos sin una posición definitiva, por lo que cualquier cosa puede pasar, según unas encuestas cuyos resultados con frecuencia fallan pero que siempre sirven para manipular al electorado.
A estas alturas, es improbable que Santos gane en la primera vuelta, lo que implica que puede perder en la segunda, y más si los colombianos descubren su truco de envolver en las banderas del proceso de paz –proceso que el Polo respalda– el conjunto de sus políticas retardatarias, en un intento por repetir la maniobra de César Gaviria, quien se aprovechó de la justa euforia nacional por la entrega de las armas del M-19 para imponer la reforma neoliberal que le dio inicio al que puede ser el peor período, que aún no termina, de la historia republicana.
Los candidatos presidenciales Santos, Zuluaga, Ramírez Peñalosa y Rocha pueden definirse como juanmanueles, por tener las mismas posiciones, al igual que los Presidentes anteriores, sobre los asuntos medulares del país.