Una de las luchas de nuestro Sindicato en los últimos años ha sido precisamente colocar en el centro de las preocupaciones nacionales la problemática del trabajador y la trabajadora rural.
Otro de los ejes de nuestro trabajo en estos tiempos ha sido el de los derechos humanos, en reclamo de verdad y justicia sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura.
Los partidos políticos -muchos de nosotros somos también militantes políticos- se han ido transformando cada vez más en maquinarias electorales.
También tenemos que decir que las políticas económicas implementadas por gobiernos progresistas, en muchos casos, no han favorecido a los trabajadores.
Los trabajadores rurales uruguayos estamos hoy negociando la renovación de nuestro convenio colectivo, y desde el empresariado se está intentando instalar la idea de que nuestros salarios deben estar sujetos a la productividad, que no puede haber un salario garantizado. Hay que ver qué actitud toma el gobierno.
Esa propuesta nosotros no la podemos aceptar de ninguna manera, pero marca de qué lado está cada uno: ellos, los capitalistas, tratando de preservar sus ingresos y su estilo de vida, y nosotros, los trabajadores y las trabajadoras, defendiendo nuestros derechos y un modelo de sociedad más justa y solidaria.
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