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Lo que generó el conflicto fue un cambio en los horarios de trabajo que la transnacional impuso en su fábrica de galletitas. Si bien el cambio está amparado por la legislación brasileña “lo que indignó a los trabajadores fue que la compañía se negara a negociarlo y simplemente lo impusiera”, declaró hace unas semanas Marcos Araújo, presidente del Sitac.
La huelga en la unidad de Arcor en Campinas se desarrolló entre el 4 y el 11 de enero y aunque el cambio de horarios se efectivizó, los trabajadores demostraron a la compañía que no están dispuestos a acatar imposiciones.
“Desde la Feistar redoblamos el compromiso de luchar ante este tipo de maniobras empresariales, presentaremos este caso ante la gerencia de recursos humanos de Arcor en Argentina junto con la solicitud de que no se vuelvan a dar decisiones unilaterales y que se respete a la organización sindical y todo aquello que involucre directa o indirectamente las condiciones laborales de los trabajadores”, enfatizó Morcillo.
El dirigente manifestó además que la matriz de Arcor no está alineada con la gerencia de Campinas porque siempre se ha manifestado dispuesta al diálogo y así lo expresa públicamente.