Otros tres trabajadores fueron heridos y el presunto responsable continúa prófugo
Con Francisco de Assis Solidade
Escalada de violencia contra
trabajadores rurales
cobra dos nuevas víctimas
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Otros tres trabajadores fueron heridos y el presunto responsable continúa prófugo
El pasado 22 de septiembre fue asesinado otro líder campesino en el estado de Pará. Jair dos Santos estaba afiliado a la Federación de Trabajadores Agrícolas (Fetragri) y lideraba un grupo de 300 familias asentadas en la estancia Gaúcha desde hace 6 años.
La Rel dialogó con Francisco de Assis Solidade, presidente de la Fetragri de Pará, para conocer más detalles sobre este nuevo hecho de violencia contra trabajadores rurales en ese estado.
“El pasado lunes -relató- varios compañeros se disponían a trabajar para mejorar los accesos a la carretera que estaban en pésimo estado y dificultaban el tránsito de las familias asentadas.
El alcalde de Bom Jesús había cedido una aplanadora para que se hicieran los trabajos de mejora, e irremediablemente estos compañeros tenían que pasar frente a la estancia Gaúcha, lo que molestó al gerente, Reginaldo Aparecido Augusto”.
“Ese día Augusto y otros matones de la estancia, sin mediar palabra, irrumpieron a balazos, matando en el acto a Jair y dejando a otros cuatro trabajadores heridos. Lamentablemente uno de ellos falleció debido a la gravedad de las heridas”, informó Solidade.
Según el dirigente, dos de los heridos fueron dados de alta y el tercero sigue hospitalizado.
“La persona que fue identificada como el agresor del trabajador que permanece internado puede ser liberada por la policía en las próximas horas, y Augusto, que es el responsable de la muerte de dos trabajadores rurales, según innumerables testimonios, no ha sido tocado, en un claro acto de connivencia entre las autoridades policiales y los estancieros”, denunció.
En sus declaraciones, Solidade destaca que los trabajadores rurales estaban desarmados y desarrollaban sus tareas en forma completamente pacífica.
“Según cuentan los testigos, los compañeros atacados buscaron todo el tiempo dialogar con el gerente de la estancia, que había estacionado su camioneta frente a la aplanadora con el objetivo de detener las tareas de mejora de la carretera de acceso al asentamiento.
Esta persona siempre se manifestó con virulencia contra los trabajadores, y siempre tuvo a las autoridades policiales de su lado”, lamentó Solidade.
En el momento que La Rel se comunicó con el dirigente, iba camino al asentamiento junto a otros representantes de la Fetragri para brindar apoyo a las familias, sumamente afectadas tras esta nueva escalada de violencia e impunidad.
25 asesinatos en nueve meses
Una impunidad que persiste
“Acá en Bom Jesús circulan rumores de que el responsable de herir a uno de los trabajadores, atrapado in fraganti, será liberado mediante pago de una fianza equivalente a un salario mínimo (380 dólares).
Este tipo de impunidad tan alevosa ha generado un clima de nerviosismo extremo entre las familias de las víctimas y el resto de la comunidad del asentamiento”, manifestó.
“Junto a la Fetragri estaremos acá por algunos días dando seguimiento a este caso y haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que los responsables de estas nuevas muertes sean castigados”.
La estancia está ubicada en el municipio de Bom Jesus do Tocantins y es propiedad de la empresa paulista Jacundá Agro Industrial. Está localizada irregularmente dentro de la zona fiscal Gleba Mãe Maria, perteneciente al estado federal.
El título de esa área está en disputa desde hace cuatro años y no ha habido aún resolución judicial al respecto.
Según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra, en lo que va de 2014 ya fueron asesinados al menos 25 trabajadores rurales en un escenario de rebrote de la violencia en el campo.
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